Sobre Damas y Caballeros

06 junio 2017 remove_red_eye3149
 
 Cualquiera puede ser heroico de vez en cuando
pero caballero es algo que hay que ser siempre.
  Luigi Pirandello

Los atributos de una gran dama
siguen pudiendo encontrarse en la regla de las cuatro "S":
Sinceridad, Simplicidad, Simpatía y Serenidad.
  Emily Post

 


En una de esas totalmente inútiles discusiones por Internet – de las que confieso que a veces participo cuando estoy muy aburrido y además me quiero divertir un rato – una de mis amables contertulias furiosamente feministas (lo de "furiosamente" es literal) me lanzó la pregunta retórica de "¿Qué es una dama?" tan solo para terminar auto- respondiéndose declarando con total solemnidad y decisión: "Yo no quiero ser una dama".

Bueno, no hay manera de obligar a alguien a ser lo que no quiere. Creo que es una lástima porque, si de poder sobre los varones se trata, creo que las damas de antaño tenían mucho más poder real sobre los varones que las euménides feministas actuales. Pero claro, siendo yo varón, y para colmo heterosexual, no creo ser la persona más adecuada para explicarle a una mujer qué es y cómo se comporta una dama. Lo que puedo intentar es contarles lo elemental acerca de qué es un caballero.

Será algo básico pero me referiré únicamente a lo esencial. Tan solo para que nos entendamos.

 

"La Investidura" por E.B. Leighton (1853-1922)

 

Por regla general los futuros caballeros eran designados durante alguna de las grandes festividades de la cristiandad, como la Navidad o la Pascua. En ocasiones, la ceremonia de la investidura se realizaba durante algún acontecimiento especial como, por ejemplo, el casamiento de algún miembro de la nobleza o de la realeza.

La ceremonia usualmente incluía un baño de purificación a la víspera tras lo cual el aspirante se vestía de blanco. A continuación comenzaba una vigilia de oración que duraba toda la noche y en la que el futuro caballeo velaba sus armas.

 

"La Vigilia" - J.Pettie (1839-1893)

 


El aspirante, arrodillado, juraba luego que respetaría un código de conducta por el que asumía los siguientes compromisos:

  • Siempre defendería a una dama
  • Diría siempre la verdad
  • Sería leal a su Señor
  • Sería devoto de la Iglesia
  • Sería caritativo y defendería a los pobres y a los desvalidos
  • Sería valiente
  • En campaña, dejaría su armadura y sus armas solo para dormir
  • Nunca evitaría un peligro por miedo.
  • Sería puntual para cualquier compromiso de armas, tal como una batalla o un torneo.
  • Al retornar a su hogar o a la corte de su Señor, siempre rendiría cuentas de sus aventuras o andanzas.
  • Hecho prisionero, rendiría sus armas y su caballo ante su oponente y no combatiría al mismo sin el consentimiento de éste.
  • Contra un solo oponente lucharía únicamente mano-a-mano.

Luego de ello, el maestro de ceremonia – que podía ser un noble, otro caballero, o incluso una dama de noble alcurnia – investiría al nuevo caballero tocándolo en los hombros con una espada.

 

"Beatriz invistiendo a Esmond" - Augustus Leopold Egg (1816-1863)

 


A continuación el caballero vestiría su armadura, recibiría su espada, montaría su caballo y participaría de algún torneo marcial en el que demostraría sus habilidades guerreras.

Las preguntas que a veces me hago son dos:

  • ¿Alguna de las feministas actuales tiene tanto poder sobre los hombres como lo tuvieron las damas que hasta podían armar a un caballero?
  • ¿Alguno de los hombres actuales se animaría a jurar que cumplirá lo exigido por el código de conducta de un caballero en sus exigencias esenciales?

Hubo un tiempo en el que las mujeres aspiraban a ser damas y los varones querían ser caballeros.
Esa época se extendió mucho más allá de las armaduras y los caballos de la Edad Media.

Sin embargo, parecería ser que hoy ese tiempo está agotado.

¿Creerían ustedes que se perdió para siempre?

 

Denes Martos
En éste artículo: Quinto Pilar