Ideologías del Siglo XX

05 junio 2017 remove_red_eye372

 

Problemática a ser abordada con seriedad, veracidad y respeto para no incurrir en la Discriminación Política e Ideológica.

 

  • Fiel a su consigna básica de “pensar con el cerebro propio y no con el ajeno”, el PSR de ninguna manera acepta que se nos impongan como enemigos propios, a los enemigos de otras naciones. Especialmente cuando esas otras naciones han sido y siguen siendo adversariales hacia la Argentina.
  • Consecuentemente, el PSR no acepta que los gobiernos populares surgidos mayormente de procesos democráticos en el siglo XX en Italia (Fascismo), Alemania (Nacional Socialismo), y España (Falangismo), entre otros, nos sean impuestos por las poderosas naciones vencedoras de la segunda guerra mundial como si fueran “monstruosidades aberrantes” por el sólo hecho de haber sido sus enemigos, pero no los nuestros.
  • En los casos de Italia, Alemania, España y Japón, millones de sus hijos hoy conformamos el gran Pueblo Argentino. Desde siempre, esas cuatro naciones han manifestado leal amistad y apoyo hacia la Argentina. 
  • En rigor de verdad, son sus victoriosos enemigos militares e ideológicos de antaño – notablemente Gran Bretaña, EEUU y la ex-Unión Soviética y sus aliados - quienes nos han agredido sistemáticamente a lo largo del último siglo, promoviendo golpes de Estado en Argentina y la región, aliados a militares vernáculos traidores, golpes financieros (Reino Unido y EEUU) y el terrorismo ideológico (ex-URSS). 
  • Somos plenamente conscientes que la historia la escriben quienes ganan las guerras, con lo que el mayor “error” del fascismo, nacionalsocialismo y falangismo, fue perder sus guerras militares contra los poderosos de este mundo, quienes en última instancia ganaron militarmente porque lograron imponer mayores cuotas de violencia y terrorismo, cuyo máximo símbolo terrible fue la destrucción nuclear de Hiroshima y Nagasaki en 1945.
  • Consideramos que los complejos procesos económicos, financieros, monetarios y tecnológicos desplegados en aquellos países derrotados han legado lecciones potencialmente positivas que haríamos bien en evaluar con mayor seriedad, pues pueden servir para el trabajador contemporáneo. A modo de ejemplos:
    • Italia: Legó su revolucionaria legislación laboral en la Carta del Lavoro que inspirara buena parte de las leyes del trabajo del Justicialismo peronista (Constitución de 1949), como así también un sistema político centrado en fuertes organizaciones intermedias como auténticas depositarias del poder político, en lugar de su actual monopolización retrógrada y antisocial en manos de la estructura más corrupta y corruptible de nuestra sociedad: los partidos políticos (Constitución Argentina de 1994)
    • Alemania: Legó un exitoso modelo monetario, financiero y bancario centrado en aquello que nosotros denominamos “Moneda Soberana” (Pilar 2 del PSR) basada sobre el “Patrón Trabajo”, y también rechazo el concepto de deuda pública usuraria (Pilar 3 del PSR). Centrando la actividad social sobre el Trabajo socialmente útil, se lograron adelantos tecnológicos revolucionarios que, aún después de destruida aquella demonizada nación, permitieron que, entre muchas otras cosas, el hombre llegara a la luna.
  • De ninguna manera propone el PSR repetir o imitar experiencias hechas para otros pueblos y en otros tiempos, pero tampoco aceptamos que se nos impongan prohibiciones y “corsés” intelectuales emanados de poderosos fuerzas planetarias plutocráticas que se arrogan unilateralmente el derecho ilegítimo de operar como “policías del pensamiento”. En este orden de estudio y análisis, el PSR se declara revisionista en lo histórico, político y cultural.   
  • Dichas corrientes político-ideológicas corresponden a la realidad del Siglo XX y hoy han quedado superadas. Al no haber sido debidamente actualizadas, nos topamos con el triste caso del justicialismo que hoy no es más que un partido político demoliberal que no refleja en absoluto los lineamientos establecidos por su fundador. 

Por consiguiente, el PSR propone repensar y replantear el pensamiento político en función de las nuevas realidades, manteniendo sin embargo la plena vigencia de nuestra Tradición Nacional y los valores permanentes de nuestra cultura.

 

Nota: Nuestra posición descripta arriba se sustenta en los Pilares 1, 4 y 5       

                        

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